jueves, 7 de julio de 2011

Será sólo una manzana

Alguien le había dicho que las manzanas caían a la tierra gracias a una fuerza que las atraía, llamada gravedad. Trató de explicarle, con un lenguaje medianamente científico, como se comportaba la gravedad con los cuerpos. Bien, habría pensado ella. ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?, se habría preguntado. La verdad es que poco y nada si no sabía leer entre líneas lo que trataba de decirle. Y así fue, no supo leer entre líneas lo que acababa de escuchar.

¡Bah!, dejá las cosas así che...No te preocupés, no ha pasado nada, hacé de cuenta que lo que acabas de escuchar es una constante (k) de física que algún profesor despistado y loco de tu cole te acaba de dictar de un viejo libro; o mejor aún, es la plegaría que un extraño que tiene la cabeza llena de porro entre sus rastas, acabá de traer de sus inmensas nebulosas llamadas recuerdos.

Igual, él le entregó la manzana en sus manos y ella lo abrazó y le dijo, susurrándole al oído: gracias por tu amistad. Y él le contestó, separando con algo de ternura sus abrazos: No es nada, entonces, será sólo una manzana.

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