Estoy mirando a la luna desde mi ventana. Tantas cosas te tenía que decir, tantas cosas tú tenías que escuchar, pero, irónicamente, la premura del destiempo evita que así sea. Sólo nos queda esperar un siguiente día. Una nueva luna. En nada cambia nuestras noches, pero éste siempre será nuestro día.
No te preocupes, yo me quedaré un rato más en la ventana, mirando como nuestra luna muta y convierte a la noche en día... En un nuevo día.
jueves, 15 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
A solas
Las hoja caían una a una de los árboles. Bueno, no tan así, en ocasiones caían en manada y se precipitaban al suelo como quien quiere huír de un estado de dependencia. De infinita dependencia.
Mirabas el firmamento tratando de encontrar, en el sonido del viento, la explicación del cómo caen las hojas. Volvías la mirada a la tierra y sentías una leve brisa. caminabas con los ojos cerrados por senderos de hojas secas. Escuchando a hojas secas. Entonces, no era necesario encontrar más respuestas. Entendiste lo que era estar a solas en otoño.
Mirabas el firmamento tratando de encontrar, en el sonido del viento, la explicación del cómo caen las hojas. Volvías la mirada a la tierra y sentías una leve brisa. caminabas con los ojos cerrados por senderos de hojas secas. Escuchando a hojas secas. Entonces, no era necesario encontrar más respuestas. Entendiste lo que era estar a solas en otoño.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)