Uno no puede pretender encontrar en el olvido algo que no quiere ser hallado.
Recorro en naufragios de mi memoria las ruinas de amores que llegaron, encallaron y se marcharon.
Recuerdo una palabra, recuerdo una silueta, recuerdo un suspiro, pero al final del día, en la oscuridad solo hay sombras.
Sueño una mirada, no sé si sea la que busco. Me despierto de golpe, la dibujo para que mañana no se me olvide. Cantidad de miradas tapizan ya mi mente.
Siento tu voz que me llama; con letras la describo: ni muy suave ni muy fuerte, ni muy aguda ni muy grave. Más bien cálida, justa. Pero después de un tiempo se desvanece, como todo lo que creo que eres tú, sólo olvido.
...Te sueño y quiero encontrarte. Tal vez mañana, quién sabe, descubra una sonrisa o te llame Margarita.
viernes, 28 de enero de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
Una lágrima
La brisa golpeaba su piel. Los recuerdos golpeaban su mente. Esa noche no se podía pelear contra el viento.
A través de la ventana, miraba hacía atrás en sus recuerdos y pensaba en la tristeza que le producían los días de lluvia. Después de un tiempo, llegaba a la conclusión de que toda su vida había sido invierno. Ni un rayo de sol se había posado en sus mejillas, mucho menos en su alma. El sol había sido leyenda y mito para ella. Volvía al presente y nuevamente, derramaba una lágrima. Las noches iban a ser largas. Los días seguirían siendo lluvia.
A través de la ventana, miraba hacía atrás en sus recuerdos y pensaba en la tristeza que le producían los días de lluvia. Después de un tiempo, llegaba a la conclusión de que toda su vida había sido invierno. Ni un rayo de sol se había posado en sus mejillas, mucho menos en su alma. El sol había sido leyenda y mito para ella. Volvía al presente y nuevamente, derramaba una lágrima. Las noches iban a ser largas. Los días seguirían siendo lluvia.
martes, 18 de enero de 2011
Un corto inventario de su vida (Serie de la noche)
Cualquier día se levanta y decide reflexionar sobre lo que ha hecho y hace con su vida. Antes ha decidido que para tan importante actividad, es necesario una taza de té y absorber el humo de unos cuantos cigarrillos -entonces parece que siempre estuviera reflexionando sobre su vida-.
Después de un tiempo, y de algunas colillas en el piso, llega a la conclusión de que en su vida hay demasiados y profundos vacíos. De lo que pudo y no hizo; de lo que hizo y no debía; de lo que no hizo porque no podía. Entonces su mente era un trabalenguas. Sus pensamientos ya lo eran.
Supo entonces que la única manera de arreglar aquellos vacíos era tomando una decisión. Decisión que, irónicamente, debería ser radical.
De la mesa de noche sacó un arma -por cierto, cada persona debería tener un arma en su mesita de noche, sólo por si acaso-. Apuntó a su cabeza al mismo tiempo que cerraba la puerta de la habitación.
Un disparo se escuchó...
Se abrió la puerta. La pared se encontraba con un nuevo agujero. Él levantaba las colillas del piso. Salió de su habitación y continúo con su vida. Pero algo había pasado.
Había tomado una decisión. Una decisión más que llenaría ese profundo vacío de lo que pudo y no hizo; de lo que hizo y no debía; de lo que no hizo porque no podía. Una decisión más para el inventario de su vida.
Después de un tiempo, y de algunas colillas en el piso, llega a la conclusión de que en su vida hay demasiados y profundos vacíos. De lo que pudo y no hizo; de lo que hizo y no debía; de lo que no hizo porque no podía. Entonces su mente era un trabalenguas. Sus pensamientos ya lo eran.
Supo entonces que la única manera de arreglar aquellos vacíos era tomando una decisión. Decisión que, irónicamente, debería ser radical.
De la mesa de noche sacó un arma -por cierto, cada persona debería tener un arma en su mesita de noche, sólo por si acaso-. Apuntó a su cabeza al mismo tiempo que cerraba la puerta de la habitación.
Un disparo se escuchó...
Se abrió la puerta. La pared se encontraba con un nuevo agujero. Él levantaba las colillas del piso. Salió de su habitación y continúo con su vida. Pero algo había pasado.
Había tomado una decisión. Una decisión más que llenaría ese profundo vacío de lo que pudo y no hizo; de lo que hizo y no debía; de lo que no hizo porque no podía. Una decisión más para el inventario de su vida.
lunes, 10 de enero de 2011
La confirmación (Serie de la noche)
La manera en que llega una noticia puede variar porque en definitiva no es el medio por el cual llegue, sino lo que ésta tenga que decir.
Es pasada la medianoche. Suena el teléfono. Ya de por sí el sonido a esas horas de la noche o madrugada es desesperante.
Nuevamente suena el teléfono. En esta casa se acostumbra esperar por lo menos tres o cuatro pulsaciones antes de atender a su llamado.
Una mujer se levanta. Antes de contestar afina su garganta y se arregla un poco el cabello. Es joven.
Después de presentaciones y una breve conversación, al otro lado del teléfono un hombre le dice: Ángela, su hijo ha muerto.
Suelta una carcajada que llega hasta el techo de la casa y atraviesa las paredes y llega hasta los vecinos. Ella aún no tiene hijos. Al otro lado de la bocina, incrédulos por lo que escuchan, cortan la llamada.
Pero esa forma espontanea de alegría dura poco al recordar que su madre tenía su mismo nombre. Entonces, se derrumba en llanto y angustia. No por la noticia que acaba de recibir, sino por la confirmación algo tenebrosa. Hace algo más de dos años su madre y su único hermano, murieron en un accidente.
...Es pasada la media noche. Ring...ring...ring...Suena el teléfono.
Es pasada la medianoche. Suena el teléfono. Ya de por sí el sonido a esas horas de la noche o madrugada es desesperante.
Nuevamente suena el teléfono. En esta casa se acostumbra esperar por lo menos tres o cuatro pulsaciones antes de atender a su llamado.
Una mujer se levanta. Antes de contestar afina su garganta y se arregla un poco el cabello. Es joven.
Después de presentaciones y una breve conversación, al otro lado del teléfono un hombre le dice: Ángela, su hijo ha muerto.
Suelta una carcajada que llega hasta el techo de la casa y atraviesa las paredes y llega hasta los vecinos. Ella aún no tiene hijos. Al otro lado de la bocina, incrédulos por lo que escuchan, cortan la llamada.
Pero esa forma espontanea de alegría dura poco al recordar que su madre tenía su mismo nombre. Entonces, se derrumba en llanto y angustia. No por la noticia que acaba de recibir, sino por la confirmación algo tenebrosa. Hace algo más de dos años su madre y su único hermano, murieron en un accidente.
...Es pasada la media noche. Ring...ring...ring...Suena el teléfono.
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