Un día cualquiera alguien se te acerca y te dice: ¡Hola!
Respondes a ese saludo, que ya de por sí es raro, con un ¿cómo estás?
No pasa mucho tiempo y comienzan a hablar. Cualquier cosa, no importa. Eso sí, nada existencial, es la primera vez que se ven y no hay tiempo que perder en conversaciones tan profundas.
Le preguntas por sus gustos, pero primero del por qué se encuentra allí.
el tiempo sigue. El aire pasa. Todo pasa. Es el turno de ella, te abandona un instante. Piensas que la has conocido demasiado.
Ella regresa, se despide y se marcha. Esa conversación nunca tuvo lugar. Ella vuelve a ser una perfecta desconocida.
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