sábado, 27 de noviembre de 2010

Me gusta al juego que jugamos. Versión 1

Eres mi mejor crítica destructiva y por eso mismo la más importante.
Me gusta al juego que jugamos, de querernos sin tocarnos. De saber que nuestras miradas, aunque se crucen, nunca, en este mundo, se encontraran en un mismo respirar.

Sí, me seduce tu sonrisa. En cambio, sé que te enamoro con cada palabra que te digo. No pretendo hacerlo, pero me gusta al juego que jugamos.
Hoy, en eterno forcejeo con el destino, con la vida, me es esquiva tu presencia. Y aún así, ya te he leído demasiado los labios como para saber que esto hace parte de tu estrategia. Esa en la que tu mirada, aunque se cruce con la mía, jamás me encontrará.

Te he soñado. Te he hecho el amor tantas veces, como lunas hay en tu vida. Mientras tanto, tú recoges estrellas y luceros de un jardín, y me las y los ofreces. No es necesario que lo hagas, yo los he bajado del firmamento para ti. He contrariado al mundo y al universo, para que andes en nubes de algodón dulce y mires ángeles y aves que se desvanecen en el océano. Y tú sigues recogiendo estrellas, Tan linda. No queremos despertar.

Nos llenamos de tanto amor que nuestro momento, desaparece en una gran supernova que nos alcanza a millones de años luz. Nos alcanza en mundos tan distantes. Te quema la piel y llega hasta el palpitar de tu corazón, de mi corazón.

Entonces, somos uno solo. Provocamos otra explosión que nos pierde, para nuestro infortunio, en el mundo real. Y todo se vuelve a contrariar.

Me gusta al juego que jugamos, porque sé que aunque nuestros cuerpos y miradas no se crucen, esta noche, nos volveremos a encontrar.

No hay comentarios: