...El despertador me arrebata de mi estado de inconciencia, sí, también del sueño.
Mi vida real comienza un lunes a las cuatro de la mañana, que por cierto, llueve como los inviernos de tus ojos, en fin.
El día anterior llegó a mi buzón de correo, junto con otros papeles que seguro apilaré después,el saldo del agua. Soy contador y supuestamente los números no me sorprenden, pero estos...¡Vaya! si el agua ha llegado cara. Y es que, mantenerse limpio es una inversión muy grande.
...Los días pasan y cada vez se ve más vacía mi cartera. ¿Los recibos del Agua?, seguramente están donde los puse la última vez. Me preocupan y no, he decidido, no volverme a bañar a no ser que sean con las lluvias de tus ojos.
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